La formación orientada a la empleabilidad se ha consolidado como uno de los principales motores del desarrollo económico y social. En este contexto, la Generalitat Valenciana ha anunciado una inversión histórica de 200 millones de euros destinada a impulsar la formación y recualificación de más de 58.000 personas.
Este plan refuerza una tendencia clara: la formación ya no se mide por horas impartidas, sino por resultados de empleo. Un cambio de enfoque que afecta directamente a empresas, centros de formación y entidades del sector educativo.
Un nuevo modelo de formación para el empleo
La inversión se centra en programas de formación para el empleo con especial atención a:
- Recualificación profesional (reskilling)
- Mejora de competencias (upskilling)
- Competencias digitales y transversales
- Reconocimiento de la experiencia laboral previa
El objetivo es alinear la formación con las necesidades reales del mercado laboral, reduciendo la brecha entre oferta formativa y demanda empresarial.
Qué supone esta inversión para las empresas
Para las empresas, los planes de formación pública representan una oportunidad estratégica:
- Acceso a talento mejor cualificado
- Reducción de costes en los procesos de selección
- Participación en el diseño de programas formativos
- Mejora de la productividad y adaptación al cambio
La formación subvencionada para empresas deja de ser un recurso puntual y se convierte en una herramienta estructural de gestión del talento.
Oportunidades para centros de formación
Los centros y entidades formativas se enfrentan a un escenario de mayor demanda, pero también de mayor exigencia:
- Programas orientados a empleabilidad real
- Metodologías prácticas y evaluables
- Colaboración activa con empresas
- Medición del impacto formativo
En este nuevo contexto, no gana quien ofrece más cursos, sino quien ofrece formación con resultados.

Colaboración público-privada: la clave del éxito
Uno de los pilares del plan es la colaboración público-privada en formación, imprescindible para detectar perfiles profesionales emergentes, diseñar itinerarios formativos adaptados y garantizar la inserción laboral tras la formación.
Este modelo refuerza la formación como inversión en competitividad y empleo.
Conclusión
La inversión pública en formación y empleabilidad marca un punto de inflexión. Empresas y centros de formación que se alineen con este enfoque tendrán una ventaja competitiva clara en un mercado laboral cada vez más exigente y cambiante.
Enlaces de interés
- https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2026/01/30/la-generalitat-moviliza-200-millones-para-impulsar-la-formacion-de-58000-personas-radio-valencia/
- https://labora.gva.es
- https://www.sepe.es
Preguntas frecuentes
¿Quién puede acceder a estos programas de formación?
Personas desempleadas, profesionales en activo y colectivos en proceso de recualificación.
¿Pueden participar las empresas en estos planes?
Sí, especialmente en el diseño de programas y en la acogida de alumnado en prácticas o procesos de inserción.
¿Qué tipo de formación se prioriza?
Formación práctica, digital y orientada a empleabilidad real.